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En un espectáculo moderno y juguetón,
Julia León juega con ventaja: la ayuda y apoyo
de una voz que tiene sobre los espectadores el mismo
poder que la flauta de un encantador sobre las serpientes:
sacarle del letargo y enderezarle sobre el mundo, imaginando
que la historia es algo más que una interminable
lista de horrores y batallas.
Manuel de la Fuente. ABC
De una gran sencillez, de gran dignidad y de una extraordinaria
belleza son estas canciones que componen el Legado Sefardí.
Su voz reposada, de agradable tímbrica, colabora
al cien por cien para despertar el interés en
redescubrirlas.
Tomeu Poquet. Baleares
Julia León comparte con el público un
buen vaso de ese «zumo condensado de las esencias
del Mediterráneo» que es el folklore sefardí.
Su dulce voz y temperada trasluce un trabajo serio,
basado a partes iguales en el esfuerzo y el cariño.
J. Aleixandre. Club Diario Levante
El Legado Sefardí, cantado por Julia León,
nos acerca una sorprendente herencia común en
forma de romances inundados de nostalgia y fatalismo
que también cantaron muchos judíos vascos
por aquel tiempo en que Benjamín de Tudela llegaba
a las puertas de Persia.
Álvaro Bermejo. El Diario Vasco
Julia León interpreta música sefardí
en el siglo XXI como canto a las raíces de una
cultura emparentada, por sangre y lengua con la española.
Recuperar la música sefardí es rastrear
en la entraña misma de la cultura española.
Antonio Moreno. ABC
Cerrando los ojos, escuchándola, desembarcan
en la memoria zocos, bazares, rabinos, túnicas,
gentíos entrando y saliendo de las sinagogas,
mezquitas e iglesias. Cristianos, musulmanes y judíos
bajo el mismo sol. Diversos, pero conviviendo. Distintos,
pero compartiendo espacio y tiempo, vida e historia.
Antonio M. Sánchez. Club Diario Levante
Su presencia y donaire sobre el escenario, su experiencia
y simpatía sobre las tablas, convierten una canción
con siglos de existencia en una pieza totalmente acomodable
a nuestros días. Esta es una de las tareas sagradas
de un cantante popular.
Paco Almazán. Diario 16
Se inicia el cántico, el recital en el templo
y la voz de Julia León surge clara y limpia,
armónica y de vibración. De emoción
intensa y delicada siempre.
(…) porque de una sensibilidad exquisita y tierna
se beneficiaban todas las piezas que Julia nos ofreció
en una vía de comunicación directa y simple
con un auditorio que ya en los primeros compases y notas
primeras se entregó en medio de un cierto fervor
que se podría hasta calificar de religioso.
Toni Roca. Diario de Ibiza
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