JULIA LEÓN Y LA
MÚSICA SEFARDÍ
El folklore popular caminó a mi lado desde la
infancia, de mano de la familia, que allá por
Tierra de Campos en la provincia de Valladolid, se les
conocía con el apodo de “los juglares”,
yo vengo a ser, como aquellas gentes me llamaron un
día, la “nieta de los juglares”,
claro, que viví muchos años ignorando
parte de esta maravillosa herencia, pero aún
así, desde niña, de solo escuchar cantar
a mi madre, a mis tías y abuela, tanto mis hermanas
como yo, nos pasábamos el verano canturreando
carretera arriba en el pueblo y haciendo voces, no había
mucho más que hacer y era lo que más nos
divertía.
Estando así las cosas, no es de extrañar
que me diera esa vocación temprana por recorrer
los pueblos, recogiendo canciones al mismo tiempo que
las aprendía, fue así como conocí
al gran maestro Agapito Marazuela en Segovia, él
fue quién puso los cimientos de lo que yo sería
más tarde, pues me enseño mucho más
que canciones, me enseño la forma en que se debía
defender nuestra herencia cultural y a cantar con orgullo
las canciones de la tierra, saliéndome de los
cauces que entonces marcaban por un lado las modas y
por otro las Sección Femenina.
Y seguí adentrándome más y más
en la música popular y en el romancero, lo cante
por arriba y por abajo, de lado y de frente, compuse
mis primeras canciones, musiqué a los grandes
poetas, a los poetas malditos, escondidos en el olvido
por una censura con vocación de analfabeta.
Y un día, después de que mi vida había
dado ya muchas vueltas y me encontraba justo en ese
momento de crecimiento crítico, en el que parece
que puedes elegir entre perderte del todo o volver a
nacer, justo en ese momento, fue que me encontró
la música sefardí. Vino a mí como
un regalo, como si me conociera, me sentí y me
siento privilegiada.
No es fácil explicar con palabras el impacto
que este fenómeno ha producido en mi: ha reeducado
mi voz, me ha permitido reconocer y desarrollar al máximo
toda mi sensibilidad, me ha regalado sentimientos de
amor, sufrimiento, alegría, dolor y esperanza,
guardados como esencias preciosas a lo largo de los
siglos, en cada una de las canciones y además
tengo la gran suerte de poder ofrecérselas a
ustedes.
Desconozco cual es mi aportación técnica
al Legado sefardí, ni me importa, eso se lo dejo
a los críticos, yo solo se, que cuando interpreto
cada una de las canciones, estoy más presente
que nunca en mi cuerpo y en mi alma, en mi vida y en
las vuestras.
Programa MÚSICA SEFARDÍ
A la una nasi yo
Mediterráneo oriental. Canción de amor.
Dime si tienes amante, entonces yo te odiare.
Ho yad anugá
Letra del poeta israelí de principios de siglo
XX: Zalman Senior, adaptada popularmente a una melodía
tradicional árabe. El amante habla con su madre,
recuerda nostálgico la belleza de su amada y
la imposibilidad de olvidarla.
Por ke llorax
Canto de ausencia de Marruecos. El marido parte para
la guerra, la joven esposa queda sola y sin medios para
mantener los hijos, él le dice que espere 7 años,
si al octavo no ha vuelto, que se case con otro.
Salomón
Romance de Marruecos que hace referencia al mítico
juicio del Rey Salomón. Aprendida de Judit Cohen.
Las dos mujeres dicen ser las madres del mismo niño,
el Rey Salomón pone a prueba a las madres, la
verdadera prefiere renunciar a él, para que el
niño pueda vivir y no sea dividido en dos.
Nani nani
Canción de cuna conocida en el Mediterráneo
oriental. Aprendida de Cohava Levi en Jerusalén.
La madre duerme al niño, al mismo tiempo que
habla con el padre y le explica que no le abre la puerta,
porque no viene de trabajar, como él dice, si
no de estar con otro amor.
Para ke kero
Mediterráneo oriental. Canto de amor desesperado,
prefiere la muerte si no puede alcanzar a su amor.
Dia i noshe
Mediterráneo oriental. Aprendida de Judit Cohen.
Canción de amor. Le pide a Dios que le convierta
en pájaro para volar al lado de su amor.
Una mashasha io ami
Salónica, Grecia, El tema de la canción
y la melodía están tomados de una opereta
griega de finales del siglo XIX. Aprendida de Kobi Zarko.
Un niño se enamora de una joven mayor que él,
ella le dice que le quiere mucho, pero que es pequeño
para el amor, él espera a crecer, pero cuando
va a buscarla, ella ya está con otro.
Si la mar era de leche
Bulgaria. Aprendida de Dora Gerassi. Si la mar fuera
de leche, yo me haría pescador, para pescar mis
dolores, con palabras de amor. Dame tu mano paloma,
para subir a tu nido, es lastima que siendo tan hermosa,
duermas sola.
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